La necesidad del bautismo infantil

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Una doctrina ortodoxa que debe ser sostenida por todo cristiano es que todos los hombres son pecadores desde el nacimiento, tanto por la culpa como por la corrupción que han heredado de Adán y que les fueron transmitidas por sus padres. Como bien dijo el reformador italiano y teólogo reformado Pedro Mártir Vermigli (1499-1562):

No hay nadie exento de la declaración de Pablo de que «por el pecado de uno, todos los hombres han venido a la condenación»; y que «por la desobediencia de uno, todos hemos sido hechos pecadores» (Romanos 5:18, 19) 1.

«Todos los hombres» incluye a los infantes, y si los infantes tienen pecado (llamado original), de esto se desprende que ellos también necesitan la remisión o el perdón de ese pecado. Esta última idea fue desarrollada por Agustín en su polémica contra los pelagianos, los cuales negaban que los niños tuviesen pecado alguno. Para Agustín, decir que los infantes necesitan la remisión del pecado es lo mismo que decir que necesitan el bautismo, ya que «el bautismo obra la perfecta remisión de los pecados»2. Esta afirmación, que a algunos oídos puede sonar ‘papista’, fue compartida por Vermigli. Él dice que «no puede haber duda de que aquellos que son bautizados son bautizados para la remisión de los pecados» 3. Por supuesto, Vermigli no creía que los sacramentos confirieran la remisión por sí mismos (como tampoco Agustín), pero como la relación sacramental que él veía entre la obra externa (el bautismo) y la obra interna del Espíritu (la remisión) era tan cercana e íntima, entonces podía usar un lenguaje sacramental y análogo como este (al igual que Agustín), mediante el cual atribuía a la obra externa lo que pertenece propiamente a la obra interna del Espíritu. Lo que Vermigli simplemente quiere decir es que «el bautismo sella en nosotros la remisión»4.

Pero volviendo al tema principal, el punto es que Vermigli, así como Agustín, sostenía que los infantes tienen pecado (original), y, por lo tanto, que necesitan el bautismo para su remisión. Esto último Vermigli lo dice expresamente: «Los infantes necesitan el sacramento [bautismo] que lleva a la regeneración y al nuevo nacimiento» 5.

Así, siguiendo el comentario de Orígenes a Romanos 6, Vermigli dice que «el bautismo debe ser dado a los infantes por tradición de los apóstoles», ya que «los apóstoles sabían que todos nacen en pecado, el cual necesita ser lavado por el agua y el espíritu»6. He aquí la razón principal de Agustín y Vermigli (y de toda la tradición cristiana) para bautizar a los infantes. Ellos, tanto como los adultos, son pecadores en Adán y necesitan la remisión del pecado original que produce el Espíritu y sella el bautismo.

Notas

  1. Sigo aquí el libro 2 de su obra Loci Communes (Lugares Comunes) y la traducción en inglés publicada por The Davenant Press: On Original Sin (Vermigli’s Common Places, vol. 1). La traducción al español es mía.
  2. De pecc. mer. II 28, 46. Tal como es citado por Francisco Moriones en su Teología de san Agustín (BAC).
  3. Lugares II, 2, 3. Que el bautismo es para el perdón de los pecados es algo que afirma el apóstol Pedro (Hechos 2:38).
  4. Lugares II, 5, 46.
  5. Lugares II, 2, 3. Con respecto a si esta necesidad es absoluta para la salvación de los infantes, véase el siguiente artículo: La salvación de los infantes (1): Pedro Mártir Vermigli
  6. Lugares II, 7, 22.