Agustín y la virginidad perpetua de María

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A continuación presentaré la explicación y defensa de Agustín de la virginidad perpetua de María o la madre del Señor. Desarrollaré la presentación con una exposición de su doctrina, sus posibles respuestas a algunas objeciones, sus argumentos y concluiré con un análisis y algunas reflexiones.

Exposición

Agustín afirmó con claridad la virginidad perpetua de María. Según Agustín, ella fue virgen ante partum (antes del parto), in partu (durante el parto) post partum (después del parto). Así lo expresa él: «Fue virgen al concebir, virgen al parir, virgen grávida, virgen encinta, virgen siempre» 1.

Para Agustín María fue «tan virgen después del parto como antes de concebirlo [a Cristo]»2. Esto, obviamente, significa que la madre del Señor nunca tuvo ni mantuvo relaciones sexuales con José después del nacimiento del Señor, así como no lo había hecho antes del mismo. Esta virginidad la mantuvo hasta su muerte, razón por la cual es llamada perpetua. Por consiguiente, Jesús habría sido el único hijo de María, lo cual Agustín no duda.

Objeciones

Una objeción común es que si María fue siempre virgen, esto obviamente significaría que vivió en continencia sexual junto con José. Pero ¿es posible un matrimonio así? Para Agustín sí. Él dice lo siguiente dentro de su teología matrimonial:

Mediante este ejemplo [de José y María] se insinúa magníficamente a los fieles casados que, aun guardando la continencia de común acuerdo, puede permanecer y hablarse de matrimonio si se mantiene el afecto del corazón aunque no se dé la unión sexual.

Concordancia de los evangelistas II, 3.

De su teología matrimonial también se puede desprender que esto no se opondría a lo que enseña el apóstol Pablo en cuanto al deber mutuo de los cónyuges (1 Corintios 7:3-4), ya que José y María habrían acordado vivir un matrimonio en continencia permanente, así como algunos esposos cristianos, de mutuo consentimiento, pueden mantener una continencia temporal según el mismo apóstol (1 Corintios 7:5).

Alguien podría objetarle a Agustín que la Sagrada Escritura afirma que Jesús tenía hermanos (Mateo 12:47-50). A esto Agustín respondería que los que son llamados hermanos de Jesús en la Biblia, en realidad eran familiares o parientes de María. Él explica esta cuestión de la siguiente manera:

Se llamaba hermanos del Señor a los consanguíneos de la Virgen María, pues era costumbre de las Escrituras denominar hermanos a cualesquiera consanguíneos y parientes cercanos, incluso fuera de nuestro uso, no con la costumbre con que hablamos. De hecho, ¿quién llama hermanos al tío materno y al hijo de la hermana? Sin embargo, la Escritura denomina hermanos a los parientes de esta clase. De hecho, se llamó hermanos a Abrahán y Lot, aunque Abrahán era tío paterno de Lot (Gn. 14:14); también se llamó hermanos a Labán y Jacob, aunque Labán era tío materno de Jacob (Gn. 29:15). Cuando, pues, oís «hermanos del Señor», pensad en la consanguinidad de María, no en descendencia alguna de quien hubiera parido de nuevo.

Tratados sobre el Evangelio de San Juan 28, 3.

Andrés García, en un artículo previo, expuso con más detalle esta interpretación del término «hermano» en la exégesis agustiniana:

Agustín advierte que el vocablo latino «frates» traducción literal del griego ἀδελφοὶ y este a su vez del Hebreo אח es una expresión que no solo abarca los que son hermanos por naturaleza, sino también por parentesco, pues Lot era sobrino de Abraham, como sabemos por Génesis 11:27,31 «Estas son las generaciones de Teraj: Teraj engendró a Abram, Najor y Aram. Aram engendró a Lot (…) Tomó, pues, Teraj a Abram, su hijo; a Lot, el hijo de Aram, hijo de su hijo». A esto se puede agregar que fuera del Heptateuco conseguiremos el uso de «hermanos» asignado por raza (e.g. 1 Samuel 20:29), afecto (e.g.2 Samuel 19:13), y estos usos se reiteran en el nuevo testamento.

San Agustín y Génesis 13:8

Otra objeción a Agustín podría ser que la Escritura afirma que José «no conoció» a María «hasta que» dio a luz a Jesús (Mateo 1:25). Acerca de esto no tenemos una respuesta clara de Agustín, ya que nunca abordó este texto en relación con el tema en cuestión, lo cual es bastante sugestivo3. Sin embargo, comentando Jueces 4:22, parece mostrar que no creía que este tipo de expresiones como «conocer» siempre se refiriesen al acto sexual entre hombre y mujer.

Argumentos

Primer argumento

Un argumento muy conocido de Agustín es que María hizo un voto de virginidad antes de la anunciación. Para él este voto se deduce de su reacción al anuncio del ángel de que concebiría y daría a luz un hijo. María con sorpresa respondió: «¿Cómo acontecerá eso, si no conozco varón?» (Lc. 1:31,34). Comenta Agustín:

Palabras que ciertamente no hubiera pronunciado si no hubiese consagrado con anterioridad su virginidad a Dios (…) Supongamos que solo hubiese dicho: ¿cómo acontecerá eso?, sin añadir: pues no conozco varón. Ciertamente no hubiese preguntado cómo una mujer iba a dar a luz al hijo que se le prometía si se hubiese casado pensando en mantener relaciones sexuales.

La santa virginidad 4,4.

Segundo argumento

Para Agustín, la creencia de que María fue virgen post partum era tan importante que condenó su negación como una herejía. Esto lo hace en una lista de herejías enviada a Quodvultdeo al final de su vida:

56. Antidicomaritas; se llama así a los herejes que se oponen a la virginidad de María, de tal modo que afirman que, después de nacido Cristo, ella estuvo unida con su marido.

Las herejías, dedicado a Quodvultdeo, libro único.

Más adelante menciona lo que para él era una herejía similar:

84. Elvidianos, de Elvidio; de tal modo contradicen la virginidad de María, que defienden que después de Cristo tuvo también otros hijos de su esposo, José. Pero me causa extrañeza que a éstos Epifanio no los ha llamado Antidicomaritas, omitido el nombre de Elvidio.

Ibid.

Agustín le daba esta importancia porque para él la creencia estaba vinculada directamente con el honor del Señor. El vientre de la virgen María fue la habitación única y especial del Dios inmortal:

Como en el sepulcro donde fue puesto el cuerpo del Señor, ni antes ni después yació ningún muerto, así el vientre de María ni antes ni después concibió algo mortal.

Tratados 28, 3.

El argumento aquí es que esta creencia honra a la persona del Señor, por lo que es piadoso sostenerla.

Análisis

Aunque no se acuerde del todo con el tratamiento de Agustín de esta creencia, este al menos merece nuestra consideración reflexiva y caritativa.

Su exposición de esta doctrina es la tradicional e históricamente ortodoxa. Fue sostenida por un contemporáneo suyo como Jerónimo, por un gran doctor medieval como Tomás de Aquino y fue afirmada o aceptada por la mayoría de los reformadores y escolásticos protestantes del periodo de ortodoxia (ss. XVI-XVIII). Por ejemplo, Ulrico Zuinglio: «Nuestra virgen, entonces, permanece virgen, y permaneciendo virgen, es siempre virgen»4. Martín Lutero: «María permaneció virgen»5. William Perkins: «Así como María concibió siendo virgen, así puede pensarse que ella continuó siendo virgen hasta el final»6. Y Wilhelmus à Brakel: «Es creíble que [María] permaneció virgen hasta el día de su muerte»7. Además, fue afirmada en una de las confesiones reformadas más importantes, la Segunda Confesión Helvética: «[Jesucristo] nació de la siempre virgen María»8.

Sus respuestas a ciertas objeciones son útiles, y en especial su exégesis del término «hermano» en la Escritura ha sido confirmada en la historia por otros comentaristas bíblicos. Por ejemplo, Juan Calvino:

La palabra ‘hermanos’, ya hemos mencionado, se emplea, en conformidad con el idioma hebreo, para denotar cualquier tipo de parientes, y, por consiguiente, Elvidio mostró una ignorancia excesiva al concluir que María debió haber tenido muchos hijos, ya que algunas veces se mencionan a los ‘hermanos’ de Cristo9.

Su argumento, basado en un supuesto voto de virginidad de María, no parece probable. Aquí me parece apropiada la crítica del reformador italiano Pedro Mártir Vermigli:

Pero mientras que algunos simulan que ella preguntó esto porque había hecho voto de su virginidad a Dios, esto no necesita ser refutado, especialmente viendo que por la propia historia se nos enseña que ella estaba comprometida con un hombre…10.

Aunque este primer argumento del voto virginal no me parece probable, sí creo, en cambio, que el segundo argumento de Agustín tiene mucho peso. Agustín no afirmaba la virginidad perpetua por el honor de la virgen María, sino por el honor del Señor. Para él esta doctrina honra a Cristo, ya que hace del vientre de María su morada singular. Así como Dios no comparte su gloria con nadie, así tampoco el vientre de su madre. Fue por el honor de su propio Hijo, entonces, que María permaneció siempre virgen. O como lo expresa el teólogo reformado Francisco Turretini: «Es probable que el vientre en el que nuestro Salvador recibió los auspicios de la vida estaba tan consagrado y santificado por un invitado tan grande, que ella siempre permaneció sin ser tocada por hombre»11. Sin embargo, la virgen María no se queda sin reconocimiento. Ella, como otros personajes bíblicos, puede ser para nosotros un ejemplo de piedad. Especialmente, Agustín ve en María un ejemplo de virginidad. De hecho, cree que con ella comenzó una nueva era en la que la virginidad es la vida ideal.

Como ya se dijo, para Agustín la negación de la virginidad perpetua era una herejía. Pero antes de escandalizarnos, se deben considerar las siguientes cosas:

1) La virginidad perpetua era la postura sostenida por los Padres ortodoxos alrededor del tiempo de Agustín. Entre ellos se puede mencionar a Hilario de Poitiers, Atanasio, Epifanio, Cirilo de Alejandría, Basilio de Cesarea, Ambrosio y Jerónimo.

2) Como ya se explicó, Agustín veía la creencia como una honra al Señor, por lo que su negación sería vista por él como una deshonra. Sin duda un amador de Dios como Agustín no iba a ser amable contra algo que para él deshonraba a su Dios.

3) En tiempo de Agustín la negación de la virginidad perpetua venía de personajes cuestionables y estaba vinculada con otras controversias. Por ejemplo, Elvidio, que la negaba, era un laico o seglar arriano. A este ya Jerónimo lo había refutado en su De perpetua virginitate beatae Mariae (la perpetua virginidad de la bienaventurada María). No exageró Calvino al decir que Elvidio introdujo «grandes disturbios» en la iglesia de ese tiempo. Por esa época también había un monje llamado Joviniano, que igualaba la virginidad al matrimonio y negaba la virginidad de María durante el parto. Está última opinión probablemente era compartida por un pelagiano como Juliano, y, de hecho, Juliano acusaba a Agustín de maniqueísmo por afirmar la virginidad durante el parto. Agustín tuvo que responder a esta acusación afirmando su creencia en el cuerpo real de Cristo y en la virginidad de María en el parto y después del parto (Réplica a Juliano I, 2,4).

4) En el escrito titulado Las herejías, en el que Agustín condena como herejía la negación de la virginidad perpetua, él parece usar la palabra herejía de un modo muy general, para referirse a cualesquiera «dogmas contrarios a la fe cristiana y que engañan con el señuelo del nombre cristiano». Así en este escrito él se propone hablar de las herejías «que han existido desde la venida de Cristo y su Ascensión en contra de su doctrina». De sus palabras se entiende que tiene en mente todo tipo de errores opuestos a la amplia e histórica fe cristiana, desde errores en cuanto a la Trinidad hasta errores como el de Elvidio y los antidicomaritas. Sin embargo, aquí mismo afirma que no todo error es una herejía y reconoce la dificultad de establecer qué es lo que hace a alguien un hereje:

No todo error es una herejía, aunque toda herejía, porque se sitúa en el vicio, no puede dejar de ser una herejía por algún error. Qué es lo que hace que uno sea hereje, según mi humilde opinión, o no se puede definir con precisión del todo o muy difícilmente.

Las herejías, dedicado a Quodvultdeo, prólogo.

Entonces, ¿qué es lo que para Agustín hace que el error de Elvidio y los antidicomaritas no sea solo un error sino también una herejía? ¿Qué es lo que hace a Elvidio un hereje como Arrio? Estas preguntas las abordaré en el siguiente punto.

5) Es posible que lo que haya movido más a Agustín a condenar la negación de la virginidad perpetua como una herejía fue la actitud maliciosa y perniciosa de aquellos que, como Elvidio, promovían este error por las iglesias, haciéndolo, además, un asunto más importante de lo que realmente era. Así lo confirma el teólogo reformado inglés Richard Field (1561-1616):

Elvidio no fue condenado de herejía por la negación de la misma [la virginidad perpetua], sino porque con pertinacia instó a la negación de la misma basado en una mala interpretación de la Escritura, como si la negación de la misma hubiera sido un asunto de fe12.

Esto se vuelve mucho más probable al tener en cuenta estas palabras de Agustín sobre su proceder con los que sostienen herejías:

No han de ser tenidos por herejes los que no defienden con terca animosidad su sentencia, aunque ella sea perversa y falsa; especialmente si ellos no la inventaron por propia y audaz presunción, sino que fueron seducidos e inducidos a error, porque la recibieron de sus padres, y con tal de que busquen por otra parte con prudente diligencia la verdad y estén dispuestos a corregirse cuando la encuentren.

Carta 43, 1.

Considerar estas cosas puede ayudarnos a entender la condenación de Agustín de la negación de la virginidad perpetua en su tiempo; lo cual no significa que la justifiquemos ni que deseemos imitarla en la actualidad. Hoy en día, al evaluar la creencia como tal, parece exagerado condenar como una herejía la negación de esta creencia. La realidad es que es un asunto oscuro en la Escritura, y si algo hemos aprendido de Agustín y queremos enfatizar en Agustinismo Protestante, es que cuando la Escritura no habla de un asunto con claridad, no debemos apresurarnos a condenar una opinión u otra.

Conclusión personal

No obstante lo dicho en el párrafo anterior, creo que la Escritura, a través de varios hechos de los evangelios, nos sugiere la virginidad perpetua de María, lo cual, a su vez, al unirse al argumento agustiniano de la honra del Señor y a la doctrina del Nuevo Testamento sobre la virginidad, la hacen muy probable y piadosa. Pienso que es una creencia que bien podemos compartir con Agustín y la mayor parte de los teólogos ortodoxos de la historia.

Notas:

  1. Sermón 186, 1 (BAC).
  2. Sermón 184, 1.
  3. Véase el artículo Juan Calvino sobre Mateo 1:25
  4. Commentary on True and False Religion, vol. 3 en The Latin Works and Correspondence of Huldreich Zwingli (Heidelberg Press: Filadelfia, 1929), pp. 113-114. Ed. Samuel Macauley Jackson y Clarence Nevin Heller.
  5. Sermons on John, chs. 1-4  (1539)  en Luther’s Works, ed. Jaroslav Pelikan (St. Louis: Concordia Pub. House, 1955), 22:23-24. La traducción es mía.
  6. An Exposition of the Symbol or Creed of the Apostles (Cambridge, 1595), p. 171. La traducción es mía.
  7. The Christian’s reasonable service, Volumes 1 and 2 (1:502, Reformation Heritage Books). La traducción es mía.
  8. The Second Helvetic Confession (1566), 11.3. La traducción es mía.
  9. Commentary on Matthew, Mark, Luke – Volume 1 by John Calvin. La traducción es mía.
  10. The Common Places…  (d. 1562; 1583), Pt. 3, ch. 3, ‘Of Faith & the Certainty Thereof’, section 7, p. 62
  11. Institutes of Elenctic Theology, vol. 2, Thirteen Topic, Q. 11, XXI. Ed. James T. Dennison Jr., trad. George Musgrave Giger, vol. 1 (Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 1992–1997), p. 345. La traducción es mía.
  12. Of the Church, Five Books…  (Oxford, 1628), bk. 4, ch. 20, ‘Of the supposed imperfection of Scriptures, and the supply of Traditions’, p. 376.