Las raíces agustinianas de la Reforma (4): la definición de sacramento

Las definición de sacramento de los reformadores se inspiró en la definición que Agustín hizo en sus obras. Un ejemplo es el reformador suizo Ulrico Zuinglio (1484-1531), quien en su confesión de fe de 1530, dirigida al emperador Carlos V, hizo una definición de sacramento de clara inspiración agustiniana:

Por lo tanto, oh Emperador, creo que un sacramento es un signo de una cosa sagrada; es decir, de la gracia que ha sido dada. Creo que es una figura o forma visible de la gracia invisible, provista y otorgada por la bondad de Dios1.

El primer rasgo agustiniano de esta definición, es el uso de las palabras «signo» y «cosa», las cuales son muy propias del lenguaje del doctor de Hipona sobre los sacramentos. Un signo es una cosa que significa y señala otra cosa. El mundo está lleno de signos naturales y convencionales, pero en este caso hablamos de signos sagrados. Para Agustín un sacramento es un signo sagrado de una cosa sagrada. Los signos «cuando se refieren a cosas divinas se llaman sacramentos» (Carta 138,7)2. Por ejemplo, en la Cena del Señor el pan es el «signo» y la «cosa» significada es el cuerpo de Cristo.

Otro rasgo agustiniano se encuentra en la segunda parte de la definición. Zuinglio define un sacramento como una «forma visible» de la «gracia invisible» de Dios. La «forma visible» corresponde a lo que antes hemos dicho que es el signo, y la «gracia invisible» a lo que es la «cosa» significada. Por ejemplo, en el bautismo el agua y la ceremonia es la «forma visible», y la regeneración espiritual es la «gracia invisible». Estas dos expresiones (forma visible y gracia invisible) son directamente copiadas de Agustín, quien las usó en una de sus cartas:

Dios obra por él [el ministro] la forma visible del sacramento y da por sí mismo la gracia invisible.

Carta 105, 12 (BAC).

De esta definición agustiniana de sacramento los reformadores desarrollaron sus propias definiciones, según las cuales un sacramento es una señal y un sello de las promesas divinas, o un testimonio y confirmación de la gracia de Dios. Juan Calvino vio necesario este desarrollo en la definición de sacramento para una mayor claridad de lo que este significa, ya que, según él, Agustín había hecho definiciones muy breves que en su tiempo los romanistas torcían. No obstante, Calvino aclara que estas definiciones de los reformadores «no difieren en su significado de la definición de Agustín, la cual define un sacramento como un signo visible de una cosa sagrada, o una forma visible de una gracia invisible»3.

  1. An Account of the Faith of Huldreich Zwingli Submitted to the German Emperor Charles V, at the Diet of Augsburg (July 3, 1530). Vol. 2 of The Latin works and correspondence of Huldreich Zwingli: New York : G.P. Putnam’s Sons, 1912. La traducción es mía.
  2. Como es citado por Francisco Moriones en su Teología de san Agustín, cap. XXI, pág. 395 (BAC).
  3. Institutes of the Christian Religion IV, XIV, 1. Sigo aquí la versión en inglés. La traducción es mía.

— Fin del Artículo, Pax.

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